La UTC practica los más altos principios de Humanidad, Libertad, Igualdad, Fraternidad, Solidaridad, Justicia Social, Progreso Social, Equidad, y exalta el grado eminente al Trabajo como la expresión concreta de los valores trascendentes de la civilización humana. No exige a sus miembros participantes una profesión de ideología alguna, filosofía, credo, dogma, política, doctrina, o sistema científico alguno, y rechaza enfáticamente cualquier criterio, fundamental de expresión que discrimine al hombre o a la mujer, quienes son sujetos de absoluta y plena igualdad de derechos.

La Confederación es una organización de tercer grado con profundas raíces en la Historia de Colombia y en el mundo civilizado, cuyas ejecutorias están presentes en la institucionalidad jurídica, económica, política y social del país. La UTC voluntariamente se compromete en la construcción del Progreso Social de la nación, a la vez que renueve la Solidaridad Internacional con los trabajadores del mundo.

La Organización abre el diálogo asertivo con los empresarios, sus gremios e instituciones para proyectar las relaciones del trabajo que sean pertinentes al Progreso Social de todos los hombres y de todas las mujeres.

En consecuencia, invitamos al Estado colombiano a concertar de manera permanente con el binomio Trabajadores – Empresas la institucionalidad pública que sea conducente al desarrollo sustentable del país, en contexto de globalización.

El Diálogo Social y la Concertación Política de las relaciones del trabajo sólo tienen vocación de permanencia si sus resultados, valores, contenidos en las instituciones enraízan profundamente en la práctica social, puesto que es el pueblo el destinatario de esta construcción política, jurídica y económica, y el pueblo quien les otorga la legitimidad. Por lo tanto, esta central obrera dialoga con la ciudadanía, en el sentido más universal y acepta de ella su valoración.

Convoca a todos los trabajadores del país a construir la política social, a mejorar las instituciones públicas y privadas, a elaborar las reglas jurídicas y económicas de armonía y Progreso social, a multiplicar los esfuerzos para producir la riqueza material y espiritual de la sociedad, a exaltar el Trabajo como el máximo valor de la civilización, y por lo tanto a comprometerse con la dignificación del mismo.

Adhiere a los más altos principios, valores, costumbres y conocimientos universales que exaltan a los hombres y a las mujeres, como individuos de la especie humana, en pie de absoluta igualdad y reclama el reconocimiento del Trabajo como fundamento de Humanidad.

Inscribe en la comunidad internacional esta Declaración y aspira a concretarla en la sociedad.

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